Paca Sauquillo, fundadora y presidenta de honor de Movimiento por la Paz

«Cada día que pasa es un día de fracaso para Putin”

 En Entrevistas
Paca Sauquillo, durante una conferencia / Fotografía de Casa de América vía Flickr
Por Efe González

Una semana después de la invasión de Ucrania, las víctimas del conflicto  se cuentan por miles; el número de personas que huyen del país aumentan a diario. La guerra ha vuelto a Europa entre escenas de destrucción, caos e incertidumbre. El desequilibrio de fuerzas ha reavivado la solidaridad de la comunidad internacional. Sin embargo, la solidaridad por sí sola no para las guerras; son necesarios otros valores para superar la violencia.

Esta fue la tesis con la que Paca Sauquillo (Madrid, 1943) fundó la organización Movimiento por la Paz, el Desarme y la Liberación hace ya 40 años. Hoy, la presidenta de honor de MPDL, también vicepresidenta de la Plataforma del Voluntariado y de FundiPax sigue fiel a la tarea de crear cultura de paz. Paquita atiende esta entrevista, tras moderar un debate sobre Ucrania en el Ateneo  y, al tiempo que prepara  el próximo evento. Así es la vida de una activista de la paz que jamás pierde el tiempo .

¿Cómo califica el panorama que se ha desarrollado en Europa en los últimos días?

Cuando me levanté el 24 de febrero y vi la invasión y la agresión injustificada de Putin al pueblo ucraniano me quedé sorprendida. Veo este escenario con tristeza, sorpresa y preocupación. No hay ninguna justificación para plantear una agresión como esta. Y el pueblo ruso, aunque no está pudiendo manifestarse, estoy segura de que no está de acuerdo con la masacre que se está produciendo.

Hay alguna parte positiva en todo esto, como la propuesta de la Unión Europeo de acogida temporal de población ucraniana que ha huido del país. Esto nos hace ver que puede haber un cambio en la acogida de personas refugiadas en Europa y que otra política es posible. También es positivo que la Unión Europea tome consciencia de que necesita una política unitaria de los 27 países, y eso ha evidenciado cómo la división que existe no ha permitido hablar por una sola voz para conseguir una seguridad conjunta.

¿Qué factores considera necesarios para que se resuelva esta situación cuanto antes?

Lo primero que hay que hacer es parar el horror. Hay que parar las armas y que los tanques y ejércitos enviados por Putin regresen a Rusia. Una vez que consigamos eso, hay que construir nuevamente la paz, y esto significa mucho más que la ausencia de guerra. Supondrá buscar un acuerdo para la pacificación que tenga en cuenta a toda Europa y logre una seguridad en la que también se sienta segura Rusia.

¿Qué acciones han llevado a cabo desde Movimiento por la Paz desde que comenzó la invasión de Ucrania?

Convocamos una concentración contra la guerra ante la Embajada de Rusia en España, elaboramos un manifiesto firmado por varias organizaciones y centros universitarios para expresar nuestra política de paralización del conflicto y organización de la paz y acabamos de celebrar el debate ‘Por la paz en Ucrania: hacia una seguridad compartida’ en el Ateneo de Madrid.

Además, vamos a lanzar un número de la revista ‘Tiempo de Paz’ en el que analizaremos todos los aspectos de la Unión Europea respecto a esta situación y, si la guerra persiste, trataremos de hacer una gran concentración, convocando a sindicatos y todo tipo de organizaciones, para ir contra la guerra. Ojalá todo esto se resuelva y no tengamos que llegar a hacerla. Igualmente, seguiremos trabajando en la difusión de una cultura de paz, diálogo y democracia para fomentar una estructura de seguridad compartida.

¿De qué manera puede ayudar el voluntariado desde un país como España a parar el conflicto?

En este momento, puede ayudar a las organizaciones que van a participar en la acogida de personas refugiadas, o colaborar en el envío de material de ayuda para quienes han salido de Ucrania o bien han permanecido allí. Este conflicto ha puesto sobre la mesa muchas cosas que el voluntariado tiene que denunciar, y por ello puede jugar un papel importante en la educación y la formación en cuanto a qué es la cultura de paz. Somos el cuarto país con más población ucraniana de Europa, y también tenemos una importante comunidad rusa viviendo aquí: hay que convencer a la sociedad de que no se trata de “buenos y malos” sino que podemos participar en que no se cree una concepción tan simplista de la guerra.

¿En qué estado se encuentra la cultura pacifista de una sociedad como la española?

España es un país pacifista por sistema. La población se ha sorprendido con esta situación, porque sabe lo que es un conflicto aunque la gente más joven no ha vivido nada parecido a esto ni a sus consecuencias. Estamos también en un momento de muchas noticias falsas y de un tipo de periodismo que utiliza el debate para fomentar una xenofobia fácil, y no debemos caer en ello.

Cuando fundó su organización hace casi 40 años, Europa del Este ya era un escenario prioritario de reivindicación, ¿sigue pesando la herencia de entonces?

Después de haber impulsado la Europa desnuclearizada en los años ochenta junto a organizaciones de otros países, pensábamos que, cuando en 1991 se planteó la política de desarme de Mijaíl Gorbachov, iba a haber paz en Europa. Creíamos que ya no habría gastos de armamento y que todo iba a ser para el desarrollo. No fuimos conscientes de que había que trabajar por una seguridad compartida y buscar la neutralidad de países como Ucrania, que podían haber entrado en la Unión Europea pero no necesariamente en una alianza militar.

Después de que se desmoronara el gran imperio ruso, la Unión Europea no ha hablado con una sola voz, y al sentirse Rusia denigrada respecto a Europa quizá sea una de las causas por las que se haya podido llegar a este nivel de violencia.

¿Cuál cree que será el desenlace del conflicto en Ucrania?

Cada día que pasa es un fracaso para Putin. Creo que pensaba que este ataque duraría 24 horas y ya llevamos ocho días. La Unión Europea se ha unido en un solo mensaje y ha impuesto sanciones en bloque que seguro no esperaba y que ya le están afectando. Estas medidas tienen que hacerle sentir más débil y ayudarle a sentarse en una mesa de negociación. Pero para llegar ahí y poder negociar y discutir es necesario parar antes la agresión.

 

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